Pronto el saco de dormir dejará de producir malos olores, incluso si se somete a un uso intensivo. La aparición de bacterias se reduce en un 98,5%.

En el tratamiento de las plumas, el hecho de poder renunciar a dos fases químicas nos permite reducir los efectos negativos en el medio ambiente. Pero lo más importante es que, por primera vez, incluso los alérgicos al polvo podrán usar sacos de dormir de plumas sin tener que recurrir a los rellenos sintéticos.
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